La victoria de Laura Fernández en Costa Rica: 20 razones que explican un triunfo  y la lección que deja al mundo.

Por : Angel puello 

Las elecciones presidenciales de Costa Rica de este domingo no fueron “una elección más”: fueron un plebiscito emocional sobre seguridad, enojo social y confianza en el sistema. La candidata oficialista Laura Fernández ganó en primera vuelta con más del 48% y evitó una segunda vuelta , en una contienda hiperfragmentada con cerca de 20 aspirantes.

Y ahí está la enseñanza exportable: cuando un electorado entra en modo urgencia (crimen, costo de vida, hartazgo con “los de siempre”), el que logra dominar la narrativa central no solo gana… arrastra.

A continuación, mi análisis del tema :

10 razones por las cuales Laura Fernández ganó la presidencia

1) Capitalizó el “voto de continuidad” del presidente saliente

Fernández fue percibida como la continuidad del proyecto del presidente Rodrigo Chaves, con un electorado que prefirió “seguir” antes que “arriesgarse”. Esa transferencia de identidad (“si te gustó el rumbo, aquí está la heredera”) es una de las palancas más fuertes en campañas oficialistas.

2) La elección se volvió “seguridad vs. todo lo demás”

La campaña giró hacia el tema que más moviliza: crimen y narcoviolencia. Cuando la agenda se reduce a un eje emocional (“miedo / control / orden”), el candidato que se apropia de ese eje gana ventaja psicológica: promete alivio inmediato.

3) Mensaje simple, repetible y de alto impacto

“Mano dura”, “refundación”, “Tercera República”: son marcos conceptuales que funcionan porque se entienden rápido y se comparten fácil en redes y conversación cotidiana. El votante no compra un plan de 80 páginas: compra un relato. Esa mano dura la maneja con éxito Bukele y en RD. Ramfis Domínguez Trujillo lleva años proponiendo la misma al llegar a la presidencia . 

4) Evitó la trampa de explicar demasiado

En campañas reales, explicar demasiado te hunde: el rival te encierra en tecnicismos. Fernández (según la cobertura) se movió con mensajes de dirección, no de burocracia: “vamos hacia allá”, “esto se arregla así”. Eso da sensación de liderazgo.

5) Convirtió el enojo social en energía electoral

El “pueblo vs élites” es un combustible moderno: le da al votante una identidad (“yo soy parte del cambio”) y un culpable (“ellos frenan”). Ese tipo de narrativa es potente porque reduce complejidad y produce cohesión.

6) La fragmentación de 20 candidaturas la favoreció

En una contienda con muchos rivales, gana quien tiene piso duro (voto leal) y estructura. Con una oposición dividida, el primero puede superar el umbral y cerrar en primera vuelta.

7) Efecto “ganadora inevitable” en la recta final

Cuando las encuestas, la conversación pública y la cobertura consolidan la idea de “ya va ganando”, muchos votantes pragmáticos se suben al barco por utilidad: “para que no se desperdicie mi voto” o “para tener gobernabilidad”.

8) Ventaja de maquinaria simbólica y narrativa del oficialismo

El oficialismo suele tener ventaja en visibilidad, presencia territorial, vocerías, y especialmente en la idea de “ya gobernamos, sabemos”. Eso pesa en el votante moderado: el que no ama, pero prefiere estabilidad.

9) Controló el tono después de ganar y proyectó “presidencialidad”

Tras el triunfo, bajó el tono y habló de concertación y respeto institucional, lo cual ayuda a “tranquilizar” a sectores temerosos. Esa transición rápida de “candidata combativa” a “jefa de Estado” consolida legitimidad.

10) Mayoría legislativa: promesa de gobernabilidad inmediata

Su partido, Partido Pueblo Soberano, obtuvo una mayoría en la Asamblea (31 de 57), lo que alimenta la percepción de “podrá ejecutar”. La gente vota por soluciones, y la gobernabilidad vende.

10 razones por las cuales los opositores de Laura Fernández perdieron

1) No lograron unificar el “voto anti-oficialista”

Con tantos candidatos, la oposición se convirtió en un archipiélago: muchas islas pequeñas sin puente. En escenarios así, el oficialismo gana con un porcentaje alto pero alcanzable.

2) No pudieron desplazar el tema seguridad del centro del debate

Si el elector vota con miedo, el discurso técnico o moralista pierde. La oposición, para ganar, necesitaba “quitarle” a Fernández la propiedad del tema o imponer otro (economía, corrupción, educación). No lo logró.

3) Carecieron de un relato emocional tan fuerte como el del oficialismo

Un programa puede ser mejor, pero si no produce emoción, no moviliza. La oposición no construyó una historia más potente que “orden y cambio profundo”.

4) No ofrecieron una alternativa de liderazgo igual de clara

En elecciones polarizadas por narrativa, no basta con “yo no soy ella”. Hay que decir “soy esto” con un símbolo, un tono y una idea-fuerza.

5) Entraron tarde al terreno digital con contundencia

Hoy el voto se calienta en redes, WhatsApp y clips: quien no domina formato corto, pierde presencia . La oposición suele hablar largo; el oficialismo suele hablar corto y fuerte.

6) La crítica al presidente saliente no alcanzó para tumbar a su heredera

Muchas campañas opositoras se enfocan en “desmontar al gobernante”. Pero el votante no solo castiga: también premia si siente resultados o afinidad. Fernández fue vista como continuidad, no como “más de lo mismo” para una mayoría suficiente.

7) No convirtieron el miedo a la concentración de poder en mayoría

Algunos sectores alertaron sobre riesgos institucionales, pero ese argumento suele ser abstracto frente a la ansiedad por crimen y orden. La oposición no logró traducirlo a algo visceral y cotidiano.

8) Falta de “voto útil” coordinado alrededor del segundo lugar

Aunque hubo un segundo competidor relevante, como Álvaro Ramos, el electorado opositor no se alineó masivamente para forzar segunda vuelta.Alvaro no reconoció la importancia de realizar alianzas estretegicas con los demás opositores y cuando lo comprendió ya era muy tarde.

9) No conectaron con el votante “cansado del sistema”

El votante desencantado no quiere discursos de manual: quiere sentir que alguien “lo entiende” y que “se atreve”. El oficialismo ocupó mejor ese lugar.

10) La matemática electoral los castigó

Con un umbral legal para evitar la segunda vuelta  (40%) y una ganadora en torno a 48%, el margen era estrecho: la oposición necesitaba coordinación casi perfecta y no la tuvo.

 lo que pasó en Costa Rica no fue casualidad

La victoria de Laura Fernández no se explica solo por carisma o por coyuntura: se explica por una combinación muy concreta de psicología social + narrativa + agenda dominante + fragmentación opositora + promesa de gobernabilidad.

Cuando un país entra en estado de “prioridad absoluta” (seguridad, incertidumbre, hartazgo), la elección deja de ser un concurso de propuestas y se vuelve una decisión humana básica:

“¿Quién me da sensación de control mañana?”

Fernández ganó porque fue la opción que, para una mayoría, respondió mejor esa pregunta… y la oposición perdió porque se mantuvo muy dividida e intentó responder con propuestas  que no calaron en la mayoría . En política moderna, eso se paga caro: el que no define la conversación, termina discutiendo dentro del marco del rival y ahí mismo pierde .

angelpuello@gmail.com

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