El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), expresó este lunes su profunda preocupación por el acelerado deterioro del sistema público de salud.
Hoy, miles de dominicanos y dominicanas enfrentan hospitales con menor capacidad de respuesta, escasez de medicamentos, déficit de personal y servicios que, en lugar de fortalecerse, continúan debilitándose debido a la improvisación, falta de planificación y de gerencia por parte del gobierno del PRM.
Mientras el Gobierno insiste en presentar una imagen de avances, la realidad que viven diariamente pacientes, médicos y personal de salud cuenta una historia muy distinta. Lo que está ocurriendo no son hechos aislados, sino señales de un sistema que pierde capacidad para atender con oportunidad y dignidad a quienes más lo necesitan.
Uno de los casos más preocupantes es el del Hospital Salvador B. Gautier. Diez quirófanos fueron diseñados para operar; hoy solo cinco están funcionando. La unidad de hemodinamia permanece cerrada, la emergencia continúa laborando en condiciones inaceptables y los propios pacientes denuncian la falta de agua en áreas sanitarias. A ello se suman equipos fuera de servicio, insuficiencia de insumos y limitaciones de personal.
Más preocupante aún resulta la respuesta de las autoridades. En lugar de presentar un plan de reorganización que garantice la continuidad de los servicios y proteja tanto a los pacientes como al personal médico, el director del Servicio Nacional de Salud ha planteado públicamente el desalojo del hospital. Esa reacción evidencia improvisación y ausencia de planificación.
Durante el período 2012-2020, el proceso de intervención de hospitales se desarrolló mediante una programación gradual de desocupación y redistribución de servicios para reducir el impacto sobre la población. Hoy no existe una estrategia conocida que ofrezca garantías similares.
La situación del Gautier no constituye un caso aislado. En distintos hospitales del país persisten problemas de falta de especialistas, déficit de personal, limitaciones de equipos, reducción de procedimientos y emergencias cada vez más congestionadas.
A esto se suma una preocupación adicional: las denuncias de profesionales de la salud que afirman sentirse presionados cuando intentan advertir sobre las condiciones en las que operan algunos centros hospitalarios.
En una democracia, la voz del personal médico no puede ser silenciada. Son precisamente quienes trabajan a diario junto a los pacientes quienes mejor conocen las debilidades del sistema y quienes primero identifican los riesgos que enfrentan los ciudadanos. Escuchar esas voces fortalece la gestión pública; ignorarlas solo profundiza la crisis. La situación también resulta crítica para miles de pacientes que dependen de medicamentos de alto costo. Las dificultades para acceder a estos tratamientos ponen en riesgo su salud, deterioran su calidad de vida y, en muchos casos, comprometen su supervivencia.
Actualmente, cerca de 5,400 pacientes permanecen en lista de espera para recibir medicamentos de alto costo. Entre ellos se encuentran, desde 2024, al menos 69 pacientes diagnosticados con enfermedad de Crohn y colitis ulcerativa que continúan esperando tratamientos indispensables mientras su condición clínica se agrava.
La historia de Julia Luperón refleja esa realidad. Con apenas 39 años, lleva cuatro meses ingresada en el Hospital Salvador B. Gautier esperando el medicamento que necesita para continuar su tratamiento. Ante la ausencia de respuesta del Estado, han sido sus propios médicos quienes han organizado colectas para intentar conseguirlo. Ningún paciente debería depender de la solidaridad para acceder a un medicamento que el sistema público está llamado a garantizar.
En lugar de concentrar sus esfuerzos en resolver estas deficiencias, el Gobierno impulsa cambios para centralizar en la Dirección de Acceso a Medicamentos de Altos Costos (DAMAC) la administración de mayores recursos provenientes de la SISALRIL, sin haber presentado un plan claro que explique cómo esa decisión mejorará el acceso de los pacientes a los tratamientos que necesitan.
La crisis también se refleja en otros hospitales del país. En Haina, por ejemplo, la falta de personal e insumos limita la prestación de los servicios y obliga al personal existente a trabajar bajo una sobrecarga permanente.
Los propios indicadores oficiales confirman el deterioro. De acuerdo con el SISMAP Salud, 83 hospitales presentan niveles críticos de desempeño en áreas tan sensibles como gestión clínica, calidad de los servicios y administración hospitalaria. Estos resultados demuestran que no estamos frente a situaciones aisladas, sino ante un problema estructural que requiere respuestas inmediatas.
La salud pública no puede administrarse con improvisación ni con propaganda. La verdadera evaluación de una política sanitaria no se mide por la cantidad de inauguraciones o anuncios, sino por la capacidad del sistema para ofrecer consultas oportunas, realizar cirugías, garantizar medicamentos y brindar atención digna cuando un ciudadano más la necesita.
Por estas razones, el Partido de la Liberación Dominicana exige al Gobierno:
• Garantizar el suministro continuo de medicamentos de alto costo para todos los pacientes que dependen de ellos.
•Presentar un plan nacional de recuperación hospitalaria con metas verificables, cronograma, presupuesto y mecanismos de rendición de cuentas.
•Reactivar las áreas hospitalarias que hoy permanecen fuera de servicio y transparentar el estado de los equipos médicos de la red pública.
•Proteger el derecho del personal médico y sanitario a denunciar deficiencias sin temor a represalias.
•Publicar periódicamente los indicadores de desempeño de la red hospitalaria y las acciones adoptadas para corregir las deficiencias identificadas.
Cada cirugía suspendida representa una oportunidad perdida para recuperar la salud. Cada medicamento que no llega prolonga el sufrimiento de una familia. Cada hospital que pierde capacidad de respuesta debilita la confianza de los ciudadanos en el sistema público. La salud no puede seguir siendo una víctima de la improvisación, de la propaganda y de la falta de planificación del gobierno del PRM.
Los dominicanos, dominicanas merecen una red hospitalaria que funcione con eficiencia, planificación y sentido humano. El PLD continuará ejerciendo su responsabilidad de fiscalizar, proponer soluciones y defender el derecho de toda la población a recibir servicios de salud oportunos, dignos y de calidad.





