Por : Angel Puello
El autor es productor de tv y estratega de imagen.
La alcaldía es la institución pública más cercana al ciudadano. Allí se vive o se sufre la calidad de los servicios, el estado de las calles, la limpieza, el orden urbano y los espacios públicos. Sin embargo, el sentir de muchos dominicanos refleja que todavía existen errores de gestión que se repiten de un municipio a otro. Identificarlos es el primer paso para corregirlos y construir ciudades más organizadas, eficientes y humanas.
1. Gobernar sin planificación
Muchos alcaldes llegan con entusiasmo, pero sin un verdadero plan de desarrollo municipal. Las decisiones terminan respondiendo a la urgencia del día y no a una visión de largo plazo. La corrección consiste en elaborar, ejecutar y evaluar un plan estratégico con metas medibles y participación de la comunidad.
2. Descuidar la limpieza y el manejo de los residuos
Para la mayoría de los ciudadanos, la basura es el principal indicador de una buena o mala alcaldía. Cuando falla la recolección, aumenta el descontento. La solución pasa por modernizar las rutas, supervisar el servicio y mantener una comunicación permanente con los sectores afectados.
3. Gobernar desde la oficina y no desde los barrios
Un alcalde que pierde contacto con las comunidades comienza a gobernar con información incompleta. Escuchar a los ciudadanos permite detectar problemas antes de que se conviertan en crisis. La corrección es establecer recorridos permanentes, reuniones comunitarias y mecanismos efectivos de atención ciudadana.
4. Comunicar poco o comunicar tarde
Muchas gestiones realizan obras importantes, pero la población nunca llega a conocerlas. En política, lo que no se comunica prácticamente no existe. La solución es mantener una comunicación transparente, constante y basada en resultados verificables.
5. Falta de transparencia y rendición de cuentas
La confianza ciudadana disminuye cuando la población desconoce cómo se utilizan los recursos municipales. Publicar información, responder solicitudes y rendir cuentas fortalece la credibilidad institucional. La transparencia debe convertirse en una práctica permanente y no en un acto anual.
6. Politizar los servicios municipales
La limpieza, el mantenimiento de parques o la reparación de calles no deben depender del partido político del ciudadano. Los servicios municipales pertenecen a toda la población. La mejor corrección es administrar con criterios técnicos y de igualdad para todos.
7. No profesionalizar el personal
Cuando predominan los nombramientos políticos sobre la capacidad técnica, la eficiencia disminuye. Los ayuntamientos necesitan equipos preparados, evaluaciones constantes y capacitación permanente para elevar la calidad del servicio público.
8. Descuidar los espacios públicos
Parques abandonados, aceras deterioradas y mercados desorganizados afectan directamente la calidad de vida. Recuperar y mantener los espacios públicos fortalece la convivencia, impulsa la economía local y mejora la imagen del municipio.
9. No escuchar las críticas
Algunos alcaldes interpretan toda crítica como un ataque político. Sin embargo, muchas veces las observaciones ciudadanas contienen información valiosa para mejorar la gestión. Escuchar, corregir y responder fortalece el liderazgo y acerca la alcaldía a la gente.
10. Pensar más en las próximas elecciones que en la próxima generación
Las grandes transformaciones municipales requieren continuidad, visión y decisiones que trasciendan un período de gobierno. Un alcalde deja su verdadera huella cuando construye instituciones sólidas, fortalece la participación ciudadana y ejecuta obras que continúan beneficiando al municipio muchos años después de haber concluido su mandato.
La República Dominicana cuenta con alcaldes que desarrollan buenas prácticas y otros que enfrentan importantes desafíos. La diferencia casi siempre radica en la capacidad de planificar, escuchar, administrar con transparencia y mantener como prioridad el bienestar colectivo. Los ciudadanos ya no esperan únicamente obras visibles; esperan gobiernos municipales cercanos, eficientes, honestos y capaces de resolver los problemas cotidianos. Ese será el verdadero estándar con el que serán evaluadas las alcaldías del presente y del futuro.







