Por Ángel Puello
En toda organización política llega un momento en que las decisiones sobre sus principales cargos deben sustentarse menos en la popularidad del momento y más en la experiencia acumulada. La Secretaría Nacional de Organización del Partido Revolucionario Moderno (PRM) es uno de esos espacios donde la improvisación no tiene cabida. Requiere conocimiento del partido, capacidad de construir estructuras, liderazgo interno y experiencia electoral.
Si el criterio es ese, considero que Geanilda Vázquez reúne condiciones difíciles de igualar.
No se trata de desconocer que dentro del PRM existen dirigentes valiosos con méritos suficientes para aspirar a esa posición. El partido ha formado una generación importante de hombres y mujeres comprometidos con su crecimiento. Sin embargo, cuando se analizan las responsabilidades específicas que implica la Secretaría de Organización, el perfil de Geanilda sobresale por la combinación de experiencia, trayectoria y resultados.
Su historia política está profundamente ligada al trabajo organizativo. Durante más de tres décadas ha ocupado responsabilidades vinculadas a la estructuración partidaria, primero en el antiguo PRD y posteriormente como una de las dirigentes fundadoras del PRM. Fue la primera mujer en dirigir la Secretaría Nacional de Organización del PRD, desempeñó funciones similares durante el proceso de nacimiento del entonces Partido Revolucionario Mayoritario y posteriormente del PRM, además de integrar la Dirección Ejecutiva y asumir, incluso, la presidencia en funciones de la organización en sus primeros años.
Ese recorrido no puede medirse únicamente por los cargos ocupados. También debe valorarse por el conocimiento que ha adquirido sobre la estructura territorial, las bases partidarias, los procesos electorales internos y la dinámica organizativa que sostiene a un partido de gobierno.
A ello se suma una preparación académica sólida como doctora en Derecho, con estudios de especialización en gerencia pública, ciencias políticas, marketing político y administración, además de una experiencia tanto en el sector privado como en la administración pública que le ha permitido desarrollar una visión integral del liderazgo y la gestión.
Otro elemento que considero determinante es su capacidad para asumir responsabilidades en distintos momentos políticos. Ha participado en campañas presidenciales, procesos internos, comisiones electorales, estrategias partidarias y funciones gubernamentales de alto nivel. Esa combinación de experiencia partidaria y experiencia de gobierno representa un valor agregado para una organización que debe prepararse para nuevos retos electorales.
Quienes conocen el funcionamiento de los partidos saben que organizar no significa únicamente elaborar un padrón o coordinar actividades. Significa conectar la dirigencia nacional con las bases, fortalecer las estructuras municipales, formar nuevos cuadros, mantener cohesión interna y preparar al partido para cada proceso electoral.







