Su precandidatura presidencial avanza sin estridencias, apoyada en años de cercanía, trabajo social y una relación directa con dirigentes y militantes de todo el país
Por Alberto Marquéz D.
Qué bueno que acabo de leer en las redes sociales de Tony Peña Guaba que cada fin de semana intensificará sus visitas a los diferentes municipios del país. Estoy seguro de que en esos recorridos va a cosechar mucho de lo que durante años ha sembrado: cercanía, afectos y una relación directa con las bases y con la gente.
Tony Peña Guaba es actualmente uno de los precandidatos presidenciales del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y, a mi entender, representa una de esas candidaturas que nadie debería medir exclusivamente por el ruido mediático o por la posición coyuntural en determinadas encuestas.
Hay un Tony que quizás no aparece todos los días en los titulares, pero existe en los barrios, municipios, provincias y estructuras partidarias.
Por razones de mi trabajo, que me lleva frecuentemente a distintos puntos estratégicos del país relacionados con la distribución de productos, he podido conversar y observar dirigentes y personas de las bases. Y algo me ha llamado poderosamente la atención: el respaldo hacia Tony Peña Guaba parece estar bastante por encima de lo que muchos imaginan.
No es casualidad.
Antes de que la precandidatura presidencial ocupara el centro de su agenda, Tony ya estaba recorriendo el país. Durante cinco años al frente del Gabinete de Política Social, construyó una gestión caracterizada precisamente por salir del escritorio y acercar los servicios públicos a las comunidades.
Las jornadas bajo su coordinación llevaron consultas médicas, odontología, medicamentos, alimentos, afiliaciones a SENASA y Supérate, atención a envejecientes y otros servicios directamente a poblaciones vulnerables. Hubo recorridos por Barahona, el Este, Santiago, la Línea Noroeste y numerosos municipios y distritos municipales. En 2021, por ejemplo, el Gabinete reportaba haber gestionado más de RD$1,700 millones en medicamentos de alto costo, insumos médicos, sillas de ruedas y otras ayudas.
Eso tiene un valor político enorme: Tony no comenzó a acercarse a la gente porque quiere ser presidente; cuando todavía la precandidatura no era el tema, él ya estaba ahí.
Y las bases recuerdan.
Tony Peña Guaba parece haber entendido algo elemental que algunos políticos olvidan: una candidatura presidencial no solamente se construye con publicidad, encuestas y grandes actos. También se construye acumulando confianza durante años.
Por eso pienso que su precandidatura merece mucha atención. Mientras otros compiten por ocupar espacios mediáticos, Tony puede estar acumulando algo mucho más difícil de fabricar: arraigo político real.
En política existen candidaturas que hacen mucho ruido y otras que crecen silenciosamente.
Tony Peña Guaba podría estar entre estas últimas. Y cuidado: cuando las bases comienzan a hablar, las sorpresas pueden ser grandes







