
Por Dionisio Santana
A raíz de unas declaraciones del presidente del Partido Reformista Social Cristiano, Ing. Federico Antún Batlle “Quique Antún”, donde expresó que las puertas de esa organización estaban abiertas para todos los dominicanos que decidieran hacer carrera política en el PRSC, se desató en redes una ola de publicaciones que pocos esperábamos.
En ese mismo contexto, y sin que nadie lo confirmara oficialmente, una lluvia de posts empezó a dar por hecho que el reconocido influencer dominicano Santiago Matías “Alofoke” podría ser candidato presidencial por el partido fundado por el doctor Joaquín Balaguer.
Me puse a observar. Hice el ejercicio de revisar encuestas digitales, hilos de comentarios, reacciones. Y ahí estaban mezclados: Leonel Fernández, su hijo Omar de la Fuerza del Pueblo, Gonzalo Castillo y Francisco Javier García del PLD, y los oficialistas David Collado y Carolina Mejía del PRM .Todos con basta experiencia, con décadas recorriendo el país, con estructuras, con maquinaria política probada.
Y con todo eso, lo que vi me dejó estupefacto, asombrado y, sin mentirles, me llevé las manos a la cabeza y como dicen en el mundo urbano, me quedé «ají».
En casi todas esas encuestas y comentarios espontáneos de Instagram, Twitter/X y Facebook, una amplísima mayoría se inclinaba por votar en las próximas elecciones por Alofoke y en la casilla del otrora poderoso PRSC. No por un programa, no por una propuesta. Por el nombre. Por el personaje y su revolución lograda en plataformas y redes sociales.
Que quede claro: no estoy diciendo que Santiago Matías no pueda incursionar en política. Tiene derecho, como cualquier ciudadano, él está habilitado por la Constitucion dominicana, goza de sus derechos civiles y políticos, además, los estatutos del partido rojo no se lo prohíbe. Y si el pueblo lo favorece para cualquier posición electiva, la democracia es eso: la voluntad de la mayoría. Pero ¿de la noche a la mañana? ¿Con solo sugerir su nombre y publicar en redes que “podría ser candidato por el PRSC”? ¿Con solo eso superar en intención de voto a figuras que tienen 30 , 40 y 50 años en la arena pública?
Ahí me asaltan solo dos curiosidades, y ambas duelen:
- ¿O la sociedad está muy loca?
¿Hemos llegado al punto donde el algoritmo pesa más que la trayectoria? ¿Donde 5 millones de seguidores valen más que 5 años gestionando una alcaldía o un ministerio? Si es así, estamos frente a una nueva política: la del “me cae bien”, la del meme, la del clip viral. Y eso es peligroso, porque gobernar no es entretener. Gobernar es decidir sobre educación ,hospitales, carreteras, deuda, . Cosas que no se resuelven con un “exclusiva”. - ¿O la gente está desesperada y se jartó de los políticos tradicionales?
Esta me preocupa más. Porque si Alofoke gana encuestas sin decir una sola propuesta y sin decir una sola palabra de sus posibles aspiraciones, es porque los demás perdieron el crédito. Es el voto castigo disfrazado de novedad. Es el “cualquiera menos ustedes” convertido en número. Y cuando un pueblo se jarta, vota con rabia, no con razón. Y la rabia es mala consejera para elegir quien te va a administrar el país por 4 años.
El PRSC, con su declaración de “puertas abiertas”, juega su carta. Tiene derecho a renovarse. Balaguer mismo fue un maestro de leer el momento histórico, incluso, hasta llegar a hacer acuerdos políticos con abversarios históricos. Es decir, que la idea del PRSC no es descabellada cuándo se trata de levantarse de su inducida coma.
Alofoke mueve masas, eso nadie lo discute. Comunica como pocos. Conoce el pulso de la calle mejor que muchos dirigentes. Pero de ahí a sentarse en el Palacio hay un trecho largo que tendrá que ser muy bien asesorado en caso de que la hipótesis se convierta en realidad. Además tendrá que fajarse fuerte y seriamente a manejar temas que se llaman: plan de gobierno, equipo técnico, relaciones internacionales.
