
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender la polémica internacional al lanzar nuevas críticas contra el papa León XIV, a pocos días de la visita oficial del secretario de Estado, Marco Rubio, al Vaticano.
Trump acusó al pontífice de “poner en peligro a muchos católicos”, al cuestionar su postura frente al conflicto con Irán y sugerir —sin evidencias— que el Papa tolera la posibilidad de que ese país posea armas nucleares. Estas declaraciones forman parte de una escalada de tensiones entre Washington y la Santa Sede, marcada por desacuerdos en temas como la guerra, la inmigración y el papel de la religión en la política internacional.
Desde el Vaticano, la respuesta no se hizo esperar. León XIV rechazó las acusaciones y reafirmó que la Iglesia mantiene una posición histórica contra las armas nucleares, defendiendo además el diálogo y la paz como vías para resolver conflictos.
El momento de estas críticas resulta especialmente delicado, ya que coinciden con la inminente visita de Rubio, quien busca sostener conversaciones diplomáticas y mantener canales de entendimiento entre ambas partes. Analistas advierten que el tono confrontativo de Trump podría entorpecer los esfuerzos por recomponer una relación que atraviesa uno de sus momentos más tensos en años.
Este nuevo episodio evidencia un choque inusual entre el liderazgo político estadounidense y la máxima autoridad de la Iglesia católica, con implicaciones tanto diplomáticas como religiosas a nivel global.
