El destacado dirigente perremeísta picó alante llegando desde hace años a los barrios que integran las tres circunscripciones del Distrito Nacional
Por Marcia Damiron
En política hay señales que no siempre hacen ruido en las redes, pero pesan mucho en el terreno. Una de esas señales comienza a sentirse con fuerza en las bases del Partido Revolucionario Moderno, PRM, del Distrito Nacional: Omar Méndez viene recibiendo una alta valoración en las consultas cara a cara que se realizan entre dirigentes, comunitarios, militantes y estructuras barriales del partido.
Sus aspiraciones a la Alcaldía de la Capital no surgen de una aventura improvisada ni de una moda electoral. Omar Méndez ha venido caminando desde hace años los barrios, sectores y comunidades que integran las tres circunscripciones del Distrito Nacional. Esa presencia constante le ha permitido construir relaciones políticas reales, escuchar preocupaciones concretas y ganarse un espacio entre quienes valoran al dirigente que llega antes de la campaña, no solo cuando se acercan las elecciones.
En estos tiempos, las encuestas digitales tienen un peso importante y muchas veces logran medir tendencias reales. Sin embargo, también es cierto que pueden ser influidas por activismos momentáneos, campañas organizadas, simpatizantes de otros partidos o intereses particulares que buscan instalar percepciones. Por eso, sin restarles valor, las consultas cara a cara con las bases tienen una importancia especial: ahí se mide el contacto humano, la simpatía real, la recordación territorial y la confianza política.
Y en ese terreno, Omar Méndez parece estar picando alante.
Las bases del PRM conocen muy bien quién ha estado presente, quién se ha acercado a los barrios, quién escucha, quién acompaña y quién tiene la capacidad de representar al partido con una propuesta municipal seria. En ese contacto directo, Méndez aparece como una figura con aceptación creciente, precisamente porque no proyecta distancia ni improvisación. Su fortaleza está en haber cultivado presencia, cercanía y relaciones políticas de abajo hacia arriba.
Una de sus principales ventajas es su perfil de dirigente accesible. En una ciudad como Santo Domingo, donde la gente reclama soluciones concretas a problemas cotidianos como basura, tránsito, drenaje, seguridad, espacios públicos, mercados, aceras, iluminación y organización urbana, se necesita un liderazgo que conozca la realidad de los sectores y no se quede únicamente en discursos técnicos.
Omar Méndez puede vender una imagen de renovación con experiencia, de cercanía con capacidad de gestión, de dirigente partidario con sensibilidad comunitaria. Eso lo coloca en una posición interesante frente a las bases perremeístas que desean un candidato competitivo, conectado con los barrios y capaz de defender la plaza política más importante del país.
La Alcaldía del Distrito Nacional no es una posición cualquiera. Es una vitrina nacional. Quien aspire a dirigir la capital debe tener visión urbana, liderazgo político, sensibilidad social y capacidad para articular con el Gobierno central, el sector privado, las juntas de vecinos, las iglesias, los clubes, las juventudes y las organizaciones comunitarias.
En ese escenario, Omar Méndez comienza a ser visto como una opción con posibilidades reales. Su crecimiento no parece depender de una simple encuesta digital ni de una coyuntura mediática, sino de un trabajo sostenido en el territorio.
Por eso, las consultas cara a cara tienen un mensaje claro: en las bases del PRM hay una valoración importante hacia Omar Méndez. Y cuando las bases comienzan a hablar, la política seria debe prestar atención.







